PARO NACIONAL EN COLOMBIA: ¿POR QUÉ VUELVEN LAS MANIFESTACIONES A LAS CALLES?

PARO NACIONAL EN COLOMBIA: ¿POR QUÉ VUELVEN LAS MANIFESTACIONES A LAS CALLES?

Por Ilse Borrero         

Una nueva semana de manifestaciones de apoyo al Gobierno de Colombia y de protestas contra él, por cuenta de las reformas y nuevas políticas que ha anunciado el presidente Gustavo Petro, cuando está cerca de cumplir los 200 días de su denominado “Gobierno del cambio”.

La primera manifestación, convocada por el propio mandatario colombiano a través de su cuenta de Twitter.

LOS PUNTOS CLAVE DE LA REFORMA A LA SALUD DE PETRO EN COLOMBIA Y SUS CRÍTICAS

En su invitación por redes sociales, Petro convocó a los colombianos a salir a las principales plazas de sus ciudades para escuchar y dialogar sobre sus reformas, en especial, sobre la del sistema de salud, que el Congreso debatirá en sesiones extraordinarias.

«Acompáñame este 14 de febrero. Que la salud sea para todo el pueblo colombiano, que la salud sea para Colombia. Desde la plaza de Bolívar de Bogotá hablaré a Colombia reunida en todas las plazas públicas del país. Llegó el cambio y sus reformas”, señaló Gustavo Petro en su tuit.

En el Congreso de Colombia, entre tanto, miembros de la coalición de Gobierno, el Pacto Histórico, se han unido al llamado del presidente, invitando también a la ciudadanía a salir a las calles.

Uno de ellos, David Racero, quien preside la Cámara de Representantes, le dijo a CNN que esperan una respuesta masiva a lo largo del país y principalmente en la capital.

“Hemos decidido apoyar la convocatoria que ha hecho el presidente Petro, más que de movilización de unos espacios de encuentro en plaza pública para dar agenda a esa idea del cambio. Reivindicamos el espacio en la calle, el ágora pública, para que el ciudadano pueda expresarse. De esa manera, la gente se va a movilizar en varias plazas a nivel nacional. En Bogotá, vamos a reunirnos en la Casa de Nariño porque es la expresión de una ciudadanía que va a interlocutar con su presidente y ese será el punto de encuentro”, manifestó el legislador.

De otra parte, un sector de la oposición desde el Legislativo está convocando para el miércoles marchas en las principales ciudades del país para protestar en contra de las políticas y gestión de Gustavo Petro.

Estas protestas opositoras estaban previstas inicialmente para el martes, pero en vista de que el presidente llamó a sus seguidores a las calles para esa misma fecha, la convocatoria fue reprogramada.

El congresista de derecha Miguel Polo Polo, principal promotor de estas protestas, le dijo a CNN que a estas movilizaciones, cuyo lema es “Firmes y berracos”, se unirán el gremio de taxistas y conductores de aplicaciones digitales de transporte, trabajadores del sector de hidrocarburos inconformes con la política energética anunciada por la ministra de Minas de Colombia, algunos camioneros y miembros de iglesias católicas y cristianas, entre otros, que sienten que el Gobierno de Petro no está haciendo las cosas bien ni socializando lo suficiente sus reformas.

“Vamos a estar todos de blanco y con las banderas de Colombia. No queremos improvisación, no queremos más reformas embutidas, queremos que las reformas se muestren, se debatan y el pueblo pueda cuestionarlas y en base a todo este debate, se pueda llegar a unas reformas que el pueblo quiera”, enfatizó Polo.

Según este congresista la idea es mantener las manifestaciones en las calles y que la protesta no sea cosa de un solo día. “No tienen fecha de finalización las protestas. Es algo que no se puede cuantificar, es impredecible: puede que salgan 700.000 personas en todo el país, como puede que salgan 2 millones de personas”.

Para el analista político Andrés Segura, la manifestación en las calles es un terreno que los grupos a favor del Gobierno dominan en Colombia, por lo que la oposición tiene las de perder.

“Por eso, este grupo opositor se vio obligado a mover su movilización para un día después a la convocada por el Gobierno, evitando la comparación donde seguramente se verán superados en cantidad de personas, dada la fortaleza logística de los grupos que apoyan al Gobierno, y además evitan cualquier posible confrontación por la cual puedan ser culpados”.

Adicionalmente, Segura considera que Petro busca —con su invitación a la ciudadanía— trasladar la conversación del debate técnico a un escenario político y emocional.

“Al sacar a la gente a la calle, Petro quiere mostrar un apoyo popular que se contraponga a la posición técnica de la ‘institucionalidad’. Las elecciones regionales de octubre y la caída en la imagen del Gobierno en las recientes encuestas son el marco de fondo sobre el cual Petro quiere crear la percepción de un pueblo mayoritario que apoya el cambio”.

ECONOMÍA DE COLOMBIA EN 2023: UN AÑO DECISIVO

Escrito por Jesús Botero García 

El aumento del salario mínimo marca el comienzo de un año económico difícil para Colombia. Estos son los desafíos, las oportunidades y el alcance esperable de las

El acuerdo entre el gobierno, los empresarios y las organizaciones sindicales para aumentar del salario mínimo parece un buen ejemplo de concertación bajo el gobierno del cambio:

Los sindicatos fueron un poco más moderados de lo que hubiesen sido ante un gobierno de derecha y tras un año de inflación acelerada;

Los empresarios fueron más moderados de lo que hubieran podido ser ante las perspectivas de desaceleración económica que se derivan del contexto internacional, y

El gobierno nacional aportó declaraciones oportunas que facilitaron y concretaron el acuerdo.

Al final, se respetaron las reglas del juego establecidas, que se resumen en: (a) Preservar la capacidad adquisitiva del salario ante la inflación, que cerrará el año en 12,5 %, y (b) Incorporar el aumento de la productividad, estimado esta vez por el DANE en 1,24 %, mediante un modelo tipo KLEM —que considera no sólo capital y trabajo en la función de producción, sino los insumos intermedios—. Y esta vez se produjo además un aumento adicional del orden del 2,3 %.

La expresa referencia del propio presidente a la limitada cobertura del salario mínimo, en un país donde el 46,1 % de la población ocupada recibe menos del 90 % de ese salario por su condición de informalidad;

El probable aumento efectivo del salario real que se dará en 2023 si la inflación se reduce al 7,5 % como lo esperan la mayoría de los agentes, y

El consenso entre los agentes involucrados de trabajar en frentes complementarios para disminuir las presiones inflacionarias, lo que supone, por ejemplo, revisar algunos Todo esto muestra que agentes públicos y privados son conscientes del gran reto que enfrentamos, y que podría resumirse en la triple D: deuda social, déficit fiscal y desarrollo productivo.

Sin duda, la reforma tributaria ya habría avanzado en relación con la deuda social y con el déficit fiscal si, como lo ha prometido el ministro de Hacienda, los recursos que añada se destinan a políticas sociales focalizadas, con un estricto cumplimiento de las restricciones impuestas por la regla fiscal.

Pero quedan por definir las políticas de desarrollo productivo que permitan aprovechar las inmensas oportunidades que se le abren a Colombia a raíz de las disrupciones en las cadenas de valor, el desacople entre China y Estados Unidos y la riqueza de nuestros recursos naturales.

Esta no será una tarea fácil: vivimos tiempos dominados por la revolución digital, por una realidad energética complicada y por cambios profundos en los hábitos de consumo, de comunicación y de ensoñación de las personas. Todo esto conlleva grandes retos a la capacidad de diseño y de ejecución de las sociedades, especialmente de aquellas que transitan estadios medios de desarrollo productivo, como la nuestra.

Mucha de la sabiduría tradicional deberá ser desechada, al igual que muchas de las políticas que hemos intentado para transformar el sistema económico de Colombia con escaso éxito. En cambio, tendremos que inventar una nueva forma de relacionamiento entre sector público y sector privado, que nos permita acometer las grandes acciones que transformarán el país, con más riqueza, más bienestar y un mayor acceso de las personas al progreso.

En este año se prevé difícil a causa de los retos que enfrenta la economía mundial y de las vulnerabilidades que exhibe nuestra economía.

El crecimiento estará probablemente por debajo del 2 % y el desempleo se elevará de nuevo por encima del 11 %, tras haberse ubicado por debajo de ese nivel en octubre, con un registro del 10,4 %, por primera vez después de la pandemia.

En la economía mundial, el progresivo endurecimiento de las políticas monetarias en los países avanzados, especialmente en Estados Unidos, ha implicado alzas en las tasas de interés y una progresiva contracción de la liquidez por parte de los bancos centrales. Esto afectará seguramente la actitud ante el riesgo de inversionistas y agentes financieros, presionará el alza los costos de financiación de agentes públicos y privados y endurecerá de manera significativa las condiciones de acceso a crédito y a flujos de capital.

El elevado déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos de Colombia llegó a ser de 7,2 puntos del PIB en el tercer trimestre de 2022. Esto es una señal de alarma, que deberá inhibirnos de políticas públicas que debiliten nuestra posición exportadora, o hagan más frágil la capacidad de ahorro. En Colombia, la brecha entre inversión y ahorro se ha mantenido por encima de 4,6 puntos del PIB desde 2014, llegando incluso a registros anuales de 6,3 % del PIB en 2021.

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